Probada la demo.
El juego pinta de p.m., y rezuma encanto por todos lados.
Tiene ese aire de Vanillaware que lo hace tan especial: gráficos preciosistas, música épica y tetazas bamboleantes.
El sistema de combate no lo he profundizado mucho (y eso que la demo es larga), pero pinta interesante y con muchas posibilidades.