Pues espero que no se me tenga demasiado en cuenta ni se use en el futuro como arma arrojadiza contra mí, pero después de toda la mierda de reggeaton, trap y demás basura que ha ocupado todo el espectro de la música comercial en los últimos años, entrar a un bar o una tienda y que esté sonando Andy y Lucas o similares me parece hasta refrescante, un mal muy menor.