Me parece muy leve que un pavo que ha dejado moñeco durante varios minutos a un crío de 12 años, independientemente de que éste fuera altivo y tocapelotas, esté sin más conviviendo a tan solo un techo de distancia con el agredido.
Por otro lado, tiene telita la madre que enseña a su hijo a enfrentarse a un adulto que ha presentado problemas de ira en anteriores ocasiones, era conflictivo y le saca dos cabezas al chaval, es una lección que en kinkilandia puede funcionar pero que en el mundo real sólo pone en peligro a tu hijo, menudas luces ( y no, con esto no estoy defendiendo la cultura de la agresión infantil sino el sentido común y responsabilidad como padres).