woniidanio Siento pinchar las ilusiones, pero nada morboso. Al contrario, me repugnaba casi todo lo que hacía, y más aún convivir con ella. Era la persona más sucia y desordenada que he conocido en la vida. Acabé hasta los huevos de encontrarme siempre los restos de sus atracones nocturnos en la mesa del salón, y la cocina dejé de usarla porque me daba asco. En muchos meses no la vi nunca cambiar el agua del cubo de la fregona, aunque por suerte casi nunca la pasaba, sólo cuando manchaba el suelo de la cocina. En la casa había dos, y yo guardé el otro para que no lo usara. El microondas por dentro siempre parecía que alguien había encerrado un gremlin y lo había hecho explotar. Y así todo.
Por desgracia carezco de asertividad, así que preferí largarme de allí antes que tener una conversación, aunque me costase el dinero.