Con un solo vistazo puedo saber si has trabajado de cara al público.
La falta de brillo en los ojos, reflejo de la pérdida total y absoluta de la esperanza. La mandíbula prieta, reflejo nervioso de aquellos que han aguantado lo inimaginable y ahora no pueden dejar el hábito como aquellos que reviven los traumas de una vieja batalla. Las arrugas definidas de la cara, formadas únicamente tras años de llevar una máscara de falsa sonrisa y compostura, forjando un rostro antinatural solo imaginable en una distopía social en donde las personas hacen acopio de sus peores miedos y deseos, mostrando una carencia absoluta de modales, respeto y empatía, y convirtiendo el trabajo de los demás en lo más parecido al infierno en la tierra.
Casi puedo ver cómo el alma de aquellos que han trabajado de cara al público está rota y remendada con los retales de las pocas esperanzas que les restan...