Tiempo desarticulado de Philip K. Dick
Otra maravilla del que sin duda es el escritor norteamericano más importante de la segunda mitad del siglo XX. Lo que hace tan especiales a las novelas de Dick es -a parte de su inagotable y visionaria inventiva- lo personales que resultan. Dick nos habla de la paranoia desde lo más profundo de su experiencia vital: el protagonista de esta novela, atrapado en un mundo irreal que se va agrietando poco a poco y condenado a buscar patrones y estructuras entre los elementos más banales de un día a día monótono y vacuo, no es más que uno de los muchos alter egos del autor que han poblado su obra.
Nadie como Dick ha sido capaz de narrar con tanta verdad y desasosiego la disociación entre la mente y la realidad. Estados Unidos es sin duda el país de la paranoia por excelencia y esta novela, escrita durante la guerra fría y la amenaza constante del apocalipsis nuclear, explora las capas más subterráneas de la psique humana en un contexto de tensión nerviosa y duda continua. Este aspecto psicológico es el que más le interesa explorar a Dick, y su resolución enmarcada en el materialismo propio de la ciencia ficción no es más que una concesión comercial a sus editores que, lejos de entender su grandeza, siempre lo consideraron un simple escritor de género.
La historia de Ragle Gumm -siempre me han fascinado los nombres de los personajes de Dick- es sin embargo una sincera y profunda exploración del deseo del ser humano de entender la realidad que lo rodea por si mismo, sin las ataduras y restricciones de cualquier sistema o institución -que siempre tienen como único objetivo el control social- en una oda a la libertad individual y a nuestra innata e inacabable búsqueda de la última frontera: la Verdad de nuestra existencia.
El otoño de la civilización de Juan Bordera, Antonio Turiel
Desoladora colección de ensayos en los que sus autores nos advierten con altas dosis de pesimismo del colapso inminente de nuestra civilización. La conclusión es inapelable: el capitalismo es un sistema entrópico basado en el crecimiento continuo en un planeta de recursos limitados, nuestra única oportunidad es dejar atrás este modelo socioeconómico y apostarlo todo al decrecimiento. Ninguna tecnología milagrosa ni ningún poder puede revertir de otra forma un proceso que se acerca peligrosamente a un punto de no retorno.
El libro sin embargo fue publicado en el año 2022 y hoy no solo no hemos avanzado en nada sino que nos abocamos de forma suicida al precipicio, secuestrados por las élites dominantes y por nuestro propio temor a perder calidad de vida. Todo indica que la humanidad morirá matando. Nada nuevo bajo el sol, por suerte la vida en este maravilloso planeta seguirá sin nosotros.
Maniac de Benjamín Labatut
Pese a que nada de lo que aparece en este magnífico libro es nuevo para quienes están interesados en la materia, la forma en la que Labatut narra la vida y obra de estos genios de nuestros tiempos consigue coger al lector por el cuello y no soltarlo hasta la última página. Usando una estructura formal sumamente atractiva -especialmente en la parte central dedicada a von Neumann- el autor nos adentra en la mente de estos demiurgos modernos, casos excepcionales con capacidades que el común de los mortales ni siquiera alcanzamos a comprender.
Pues Maniac es por encima de todo un libro acerca de la mente y de la consciencia; sobre nuestros límites y el significado de nuestra existencia. Ehrenfest, von Neumann y Sedol -con sus mentes capaces de entender la lógica y las matemáticas de una forma casi pura- se acercan a ver lo que se esconde tras el Velo de Maya, pero terminan estampándose contra una verdad insoportable para su clarividencia: la mente humana, por genial que sea, es un constructo limitado incapaz de vislumbrar la realidad última de las cosas.
Al final, como predice von Neumann, tan solo nos queda la opción de convertirnos en los Dioses de nuestra propia creación: una inteligencia artificial autoreplicante y basada en el aprendizaje continuo. Quizás una quimera, quizás una caja de Pandora que nunca deberíamos abrir pero que para estos hombres que solo son capaces de ver el mundo desde los axiomas más puros de la lógica tiene una sola y terrorífica respuesta: si podemos, debemos hacerlo. Pues esta es la única y verdadera meta de nuestra existencia.
Que el universo se apiade de nosotros.
Diario de un cura rural de Georges Bernanos
Este es un libro que, debido al contexto vital en el que lo he leído, me ha marcado profundamente. Bernanos construye en su obra maestra un doloroso y revelador retrato de todo lo que somos, usando la primera persona poblada de sentimientos contradictorios, dudas y pesares de un joven cura recién llegado a un pequeño pueblo francés durante los años treinta.
Enfrentado a las vicisitudes de su propia fe en un mundo tambaleante donde las nuevas ideas materialistas han alejado a la humanidad de la espiritualidad nuestro protagonista deberá enfrentarse a sus propios demonios y a los habitantes de ese pueblo en el que es recibido con recelo. Incapaz de entender el día a día fuera de la gracia del Señor se verá atrapado en una maraña insoportable de relaciones que pondrán a prueba su capacidad para llevar a cabo la obra de Dios.
Dicho de esta manera, el argumento de esta maravillosa novela podría alejar de primeras a quienes no sean creyentes -como un servidor- sin embargo Bernanos consigue hablarnos con las verdaderas palabras de Jesucristo: las más sabias, humanas y revolucionarias que ninguna religión haya expresado jamás. No hace falta ser creyente para dudar, tener miedo, sufrir y tener piedad, y a lo largo de las hirientes y reveladoras páginas de este libro me he visto reflejado en este cúmulo inabarcable de contradicciones, temores y esperanzas que definen al ser humano.
Con varios momentos simplemente apabullantes dada su intensidad emocional -el último encuentro con la condesa o la parte final tras la amarga revelación del doctor al protagonista- Diario de un cura rural es una obra mayor que demuestra la capacidad de Bernanos para escuchar a sus personajes y sacar de ellos esa gracia reveladora de verdad que cada uno de nosotros lleva dentro y que es en última instancia lo que nos permite perdonarnos y aceptar nuestro destino.