La T2 mantiene la mediocridad de la primera donde todo lo interesante y relevante orbita alrededor del necrófago de Walton Goggins. Un soplo de aire fresco el Robert House de Theroux.
Los dos hijos de Kyle MacLachlan están para mucho más, pero los guionistas siguen negándose a ello.
Demasiada broza y chorradas intrascendentes que no aportan absolutamente nada, especialmente con los secundarios de los refugios. Lo de Macaulay y la legión da directamente cringe.