En mi adolescencia yo tenía interiorizado que no iba a gustarle a ninguna chica en el plano sentimental. No tenía problema en hablar con ellas, hacer bromas y eso pero jamás subía al siguiente nivel, ni me lo planteaba.
El caso más claro fue en Bachillerato, este creo que lo he contado en algún hilo. Una chica (monísima) con la que no tenía contacto ninguno (distintas clases, cero conocidos en común) estuvo un mes acercándose por los pasillos, dándome palique y todo eso ella sola, sin amigas. Obviamente acabó dándome por perdido.
También algunas chicas que me conocían me preguntaban que por qué no tenía novia, que no era feo y que si quería ayuda para encontrar a alguna moza. Siempre dije que no sin darle mucha importancia, estoy segurísimo que amigas suyas querían algo conmigo.
En Bachillerato también coincidi con una chica que iba a mi mismo curso y clases, y compartíamos casi todo el camino desde el instituto a nuestras casas. Ésta era más sutil pero el buen rollo entre ambos era más que evidente (ahora que lo analizo con mi experiencia actual), y jamás me atreví a dar el paso. Es de lo único que me arrepiento, el no haberme atrevido; al menos durante el primer año de bachiller las probabilidades de éxito eran de un 99%, pero me cagué como un buen beta. Tras el bachiller se mudó a otro pueblo bastante lejano (casi en la otra punta de España) y perdí el contacto. No sé qué llegó a ser de ella, pero ojalá que le haya ido bien. Lo único bueno de esta historia es que fue, en gran parte, lo que me motivó a no desaprovechar más ocasiones como esa y a empezar a atreverme a ir subiendo la temperatura con las mujeres.