Lo cachondo es cómo empieza.
El protagonista es un manager de recursos humanos que despide a un tipo sin miramientos. Éste lo tira a las vías del tren, momento en el cual Dios detiene el tiempo y se aparece al manager, lamentándose de que los humanos ya ni lo adoran, ni le rezan. El manager, que es medio-autista, ultra-capitalista, ateo de Reddit y bastante rata, le responde que en un Japón tecnológica y socialmente avanzado, claro que nadie va a adorar a Dios: eso es para los débiles y desesperados.
Así que Dios responde: ¿entonces, si te vieras en una situación de debilidad y desesperación, me adorarías?
El manager tiene el tiempo justo de darse cuenta que ponerse chulo con Dios no es buena idea. Dios le da al botón de Play, el tren atropella al manager... y éste resucita, reencarnado ahora en el cuerpo de una niña recién nacida, en un orfanato, en un mundo alternativo que es básicamente Alemania justo antes de empezar la Primera Guerra Mundial. Con una diferencia muy notable: en este nuevo mundo, hay gente que nace con poderes mágicos.
Y a esta gente tienden a reclutarlos a la fuerza en el ejército. Y el/la protagonista muestra tener poderes mágicos MUY potentes desde muy pequeña.
Pero el protagonista es tan gili, que decide iniciar una vendetta contra Dios: se empeña en negar su existencia, y su objetivo se convierte en sobrevivir y tener una vida larga y cómoda sin rendirse a él. De hecho, lo desprecia tanto que en lugar de llamarlo Dios, lo llama "Being X" (algo así como "entidad X", porque el tío aplica razonamientos de parvulario para decir que no puede ser Dios, sino que tiene que ser otra cosa).
A partir de ahí, el prota trata de sobrevivir a la Primera Guerra Mundial (que rápidamente se va convirtiendo en la Segunda Guerra Mundial) mientras lucha en el frente, tratando de hacer méritos para que lo pasen a la retaguardia.