Bailey alucina.
El debate que están teniendo los demás en abierto, delante del pobre diablo al que estaban a punto de matar es una cosa. Luego, que teniendo una solución estén centrados en discutir en lugar de implementarla, es otra.
Y que ahora Elijah se acerque como un psicópata para matar al tipo es otra.
"¡NI DE COÑA!" La amazona brama, la presa de sus emociones rota y la cordura de la situación al borde de caerse por un barranco. Con una mano, Bailey mantiene agarrado al tipo por el cuello de su camisa, sus dedos cerrados y crispados alrededor de la tela. Con la otra, desenvaina su espada bastarda, dejando la funda caer al suelo, y pone la punta hacia Elijah para obligarlo a mantener las distancias.