Crystal_king
Es una verdad innegable en todos los aspectos imaginables de la vida. Una de las razones también por las que a tantísima gente le cuesta tanto proponerse llevar una dieta, o dejar el tabaco, y mantenerlo. La motivación nace en el momento en el que tus emociones se disparan por algún estímulo externo. En ese momento crees que eres el rey del mundo y que conseguirás todo lo que te propongas. Pero pasan las horas, pasan los días, y no todos los días son iguales. Hay veces en que careces de ese furor inicial que te llevó a proponerte hacer algo importante para tu vida, de hecho, la mayor parte del tiempo carecerás de él, y necesitarás caer en la mierda para volver a adquirir motivación.
Ese ciclo es peligroso y autodestructivo. Hay que saber tomar la motivación inicial, cuando llega, y no desaprovecharla pero usarla para darle forma y redirigirla a algo permanente, razonado. No debes evitar fumar hoy porque estás motivado y te lo has propuesto, debes de razonar realmente por qué quieres dejar de fumar y qué debes de hacer para conseguirlo. En lugar de decir "hoy no voy a fumar" u "hoy no voy a saltarme la dieta", tienes que desafiarte a ti mismo, cuestionarte a ti mismo, lanzarte preguntas -incluso en voz alta- como: "¿en serio? ¿Tantos cojones tengo para tantas cosas y hoy voy a fumarme "sólo uno" o a comerme esa magdalena?" Y si tú mismo eres una persona orgullosa, y el orgullo aquí es tremendamente importante, aunque nadie te vea y nadie te juzgue tú mismo serás incapaz de vivir tranquilo con la frustración que supone el haberte demostrado ser incapaz de mantenerte a ti mismo una promesa. Te devalúa como persona y hace que te veas a ti mismo como una mierda.
Por supuesto existe gente que no tiene opinión ninguna de sí misma y todo lo que dice y hace lo dice y hace únicamente para guardar las apariencias, por lo que jamás podrán tener disciplina pues nada tienen que demostrarse a ellos mismos y son felices viviendo sabiendo cómo son realmente incluso si han aceptado que lo que son es una mentira.