En mi familia somos muy reacios a ingresar a nadie en las residencias y cuando lo hemos tenido que hacer, es porque no hay más remedio como por ejemplo mi padre. Mientras tenía su demencia senil medio controlada, ningún problema cuidarlo en la casa, estaba en los inicios y bueno, con sus mas y sus menos, se podía sobrellevar. Entre mi madre y mis hermanos lo sobrellevamos, pero el 30 de agosto de 2023, se cayó al suelo en la calle dándose un buen porrazo en la cabeza además de varias costillas rotas y su demencia en tan sólo 1 semana avanzó hasta dejar de reconocer a sus hijos, a sí mismo y a su hogar.
Tras la llegada del hospital, necesitaba atención 24 horas 7 días a la semana. No aguantaba ni 2 minutos sentado en ningún sitio (en una tarde llegué a ayudarlo a levantarse y sentarse 200 veces y no es una exageración, cada minuto y medio o 2, con las costillas que aún estaban curándose), se hacía sus cosas encima, las noches eran insufribles y ni descansaba él ni quien estuviera a su lado cuidándolo.
Así que valorando costes de una residencia o tener al menos 2 personas cuidándolo, la residencia fue lo mejor en virtud de las circunstancias. 2000€ mensuales que gracias a que mis padres han sido personas ahorrativas, tenían para poder pagar.
Pues incluso en la residencia, se levantaba a todas horas y se cayó 2 veces, y otra vez al hospital. Finalmente la demencia lo postró en la cama y se nos fue el 4 de marzo de 2024.
Ea, hasta aquí mi historia. Lo mismo pasó con un tío de mi madre y mi abuelo. Cuando no hubo más remedio, se tuvo que tirar de residencia porque este tipo de enfermedad se lleva por delante a toda la familia.