Todos
Los caballos avanzan con cautela, tensos, obedeciendo más a sus propios nervios que a la brida. King los sigue, flanqueando, atento a cualquier cambio en el aire. Trufo, en cambio, no se mueve más allá de unos pasos. Permanece junto a Milly, firme, como si la idea misma de abandonarla le resultara inconcebible.
Abajo, en el cauce pétreo, el escorpión sometido por la voluntad de Milly ha irrumpido hacia delante en un avance brusco, casi torpe, como empujado por una orden que no comprende del todo. Su movimiento rompe el equilibrio del combate.
El otro escorpión reacciona al instante.
Se lanza contra su congénere con violencia, las pinzas abiertas de par en par, como si corrigiera una anomalía intolerable.
Ataque con pinzas: 3, 6. Éxito.
Daño: 5, 5, 1, 6, 3, 6, 4, 4, 5 → 2 puntos de daño.
Las pinzas se cierran con un impacto sordo, antinatural, y la quitina del escorpión controlado cruje bajo la presión, agrietándose en varios puntos.
No es una herida mortal, pero algo cede. El caparazón se resquebraja, dejando al descubierto una línea blanquecina, húmeda, donde antes sólo había dureza.
Ataque con aguijón: 6, 2. Éxito.
Daño: 1, 6, 4, 2, 6, 5 → 2 puntos de daño. Envenenado.
Finalmente, el aguijón desciende como una condena inevitable y se hunde en su espalda, atravesando la carne con un chasquido repugnante.