E.T. the Extra-Terrestrial (o simplemente E.T.) es un videojuego de aventura desarrollado y publicado por Atari el 2 de diciembre de 1982 en el Atari 2600. Tomando elementos y la trama general de la película E.T., el extraterrestre que es una adaptación, ofrece al jugador la oportunidad de encarnar a E.T., en busca de los tres elementos que constituyen el transmisor. Cuando se adquieren las piezas distribuidas aleatoriamente en las zanjas, E.T. puede llamar a su nave para regresar al espacio.
Desarrollado en sólo cinco semanas por Howard Scott Warshaw a partir de un concepto original del que él es autor, el juego recibió una acogida mixta por parte de la prensa especializada tras su lanzamiento, que consideró que estaba destinado sólo a jugadores muy jóvenes. El juego se vendió bien inicialmente, con 1,5 millones de copias vendidas, pero a los jugadores no les gustó la jugabilidad. Las ventas colapsaron rápidamente y el juego se convirtió en un gran fracaso comercial hasta el punto de que se produjeron 4 millones de cartuchos y Atari gastó 25 millones de dólares para adquirir los derechos de adaptación. Este pobre desempeño sumado a otros reveses económicos, Atari acumuló una pérdida de 536 millones de dólares a finales de 1983, mientras que el sector experimentó una caída similar. En septiembre de 1983, Atari enterró gran parte de su inventario en un vertedero de Nuevo México para beneficiarse de exenciones fiscales. Entre ellos se encuentran los cartuchos del juego E.T. A pesar de los numerosos testimonios, este suceso se convirtió en una leyenda urbana que no fue confirmada hasta 2014 durante las excavaciones en el lugar del enterramiento, revelando varios cartuchos del catálogo de Atari, incluidos los del juego de Warshaw. A partir de este entierro se convirtió en el símbolo de la crisis del videojuego de 1983, con numerosas críticas periódicas y muy duras por parte de los jugadores y la prensa, calificándolo como el peor juego de la historia de los videojuegos.