Zsadist
Zsadist sonrió de lado, socarrón, con el vial en la mano como si fuera un trofeo sacado de la mugre. Caminó hasta donde estaban Wrath y Rhage, lo levantó para que lo olfatearan y luego se inclinó, acercando la boca al oído de sus hermanos.
"Esto no huele a restrictor, ni de coña. Es de vampiro. La muestra es fresca, tan fresca que ni siquiera hay coágulo." —La voz baja, casi un gruñido, pero sin perder el respeto—. "Yo diría que nuestro amigo Xereth no anda lejos. Es más, apostaría mi Glock a que no ha dejado la sala." Se enderezó, chasqueando la lengua.