Ante eventos deportivos de este estilo el protocolo de actuación siempre ha sido el mismo: deshacerse de lo que "afea" las ciudades. Pasó en Seúl con los JJOO de Seúl 88, en Barcelona 92, en Sudáfrica 2010, Los Ángeles 84 y ahora Marruecos.
¿Es que os sorprende a estas alturas? ¿O es que por ser perros los exterminados da más pena?