Hacía mucho que no sabía nada de Dayo, y no podría importarme menos a estas alturas. Irrelevante, igual que sus vídeos.
Es una pena porque en su día cuando lo descubrí, consideraba que tenía potencial a pesar de que ya emanaba un poco ese tufillo de pedantería, pero no tardó mucho en convertir el tufillo en pestilencia absoluta, y básicamente desenmascararse como un farsante intrusivo y oportunista, que solo quería explotar un medio que casi que diría que despreciaba, visto las barbaridades que ha llegado a decir.