Siempre recordaré cuando estuve una semana en una cumbre de un proveedor del mundo IT en Los Ángeles. Todo estaba montado al nivel más alto, era una pasada, y había decenas de salas de conferencia en las que te apuntabas según te interesase la charla (backup, seguridad, almacenamiento, redes…). Al caso, tenías una app en el móvil donde ponía el número de plazas/sillas limitadas de cada conferencia, cuando te apuntabas te generaba un QR y te lo validaban en la entrada. Era por tanto imposible que en una conferencia hubiese más asistentes que sillas. Pues en el 80% de las ocasiones tuve que asistir a las conferencias de pie porque había no pocos obesos mórbidos gigantes que literal ocupaba dos sillas para sentarse, una silla por cada mitad del cuerpo. Y me atrevo a decir que algunos ocupaban una tercera. Era algo totalmente endémico, cuando te tocaba alguno en el ascensor prácticamente una de estas personas llenaba la tara máxima del ascensor. Y por supuesto, todos usanos; había asistentes de todo el mundo y no vi uno solo que fuese asiático o europeo en esa situación.
También conté en otra ocasión que en un vuelo de vuelta de Hawái tuve que pedir a la azafata que me cambiara de sitio porque un hombre obeso gigante ocupaba su sitio y el mío. Lo de los EEUU con la obesidad es totalmente patológico y lejos de lo que he visto en otros sitios con mucha diferencia, Reino Unido incluido.