El problema en todo caso no son los juegos (y eso que se han visto más refritos que nunca), sino que el que ha tenido una PS4 no habrá tenido motivos de peso reales para dar un salto a PS5 hasta hace relativamente poco. Se han entrelazado tanto las generaciones que ya no es como antes, donde llegaba una nueva generación y los saltos eran brutales, los exclusivos generaciones abundantes desde el primer minuto y los desarrollos intergeneracionales eran los mínimos.
La línea es difusa, más que nunca, y uno cambia de consola como el que en PC actualiza su gráfica, para jugar a lo de siempre un poco mejor y acceder a lo poco, porcentualmente hablando, que se le atragantaba a su hard, de ahí que en juegos bien, pero en hard quede una sensación un poco meh reinante en el ambiente.
Tampoco debe ayudar cambiar de consolas y encontrarse prácticamente el mismo pad, acrecentando la sensación de continuismo.
PD: todo esto dejando a un lado que los usuarios de PC que hasta ahora siguiesen comprando consolas por sus exclusivos le habrán pegado una patada la mayoría.