Yo nunca he sufrido bullying, tan sólo he tenido los típicos roces propios de la adolescencia, cuando das en clase con otra gente que ha repetido y que por lo general son mala fauna. Lo típico. Pero una cosa que tuvieron muy claro tanto mi padre como mi madre desde que era pequeño es que no me dejara nunca hacer nada. Que pegara. Es que ni siquiera me dijeron ve al profesor y díselo. Directamente, si te dan, dales. Después ya el profesor se enterará, no te preocupes; nadie se lía a hostias en una clase llena de gente sin que se entenere el profesor o llegue a clase en mitad del percal.
Eso me ahorró bastantes problemas en la vida. También tuve la suerte de que tenía un cuerpo bastante desarrollado en la adolescencia. Muchos nenes de mi edad parecían chiquillos, y yo parecía también un chiquillo pero con una complexión más atlética, así que sabía que si la cosa se torcía me podía bajar o como mínimo joder mucho a cualquier subnormal que me tocase los huevos.
En mi clase hubo bullying a uno y los profesores nunca hicieron nada. Como mucho, amonestan al responsable o los responsables, pero a esa gente se la suda. Y eso fue hace casi 20 años, cuando los profesores te podían coger de las patillas y levantarte de la mesa y no pasaba nada ni ningún tipo iba llorando a su casa para que denunciaran al profesor. Hoy es impensable hasta mirar mal al niño.
El 99.9% de los abusones no están dispuestos a pegarte una paliza de muerte. Les gusta la gente silenciosa, porque no quieren problemas. A veces sus padres comulgan con su actitud pero otras muchas no, y temen que se enteren. Otras veces, directamente, prefieren rehuir los problemas. Cuanto más silenciosa sea la víctima, más se calle y más se aguante, más agresivos son. No es cuestión de que la víctima pueda o no pueda defenderse del agresor o de que sean cinco contra uno. Eso es lo de menos. Lo importante es que una vez se revele van a buscarse a otro que no dé la nota para que así no les estén dando la chapa.