Un buen indicativo de que el nivel general está por los suelos viene determinado no por la cada vez más destacada corriente de jugadores que se quejan sistemáticamente cuando un juego les exige algo, que también, sino por las propias declaraciones de jugadores que, considerándose ellos mismos normales e incluso mediocres en según qué títulos, presentan dificultades para encontrar partidas. No sólo participo en este foro, y no sólo leo los comentarios de esta comunidad, y puedo afirmar con rotundidad que se respira un ambiente en el que la crispación está llegando a niveles alarmantes. ¿Los principales perjudicados? Los títulos multijugador.
Si bien la incompetencia supina a los mandos es una carencia que no viene de ahora, sí que es ahora cuando puedo afirmar que ha dejado de ser un caso particular para convertirse en una patología que afecta a un grupo mayoritario de gente. No nos vamos a engañar: los jugadores de ahora no están acostumbrados a soportar la frustración. Es un hecho. Y, como con todos los hechos, existen excepciones. Millones de ellas, porque somos decenas de millones de jugadores en todo el mundo, pero el grueso sigue siendo el grueso: no se busca aprender, no se busca mejorar, tanto si se dispone del tiempo como si no. Son personas que han crecido con otro tipo de juegos, con la visión de que un videojuego es un producto de consumo rápido que debe garantizarte llegar al final y ver los créditos, porque para eso has pagado. Para algunos de nosotros, que venimos de una época en la que pasarse un juego era raro y en la que cuando empezabas una partida no contabas con llegar a terminarla, más bien te preguntas hasta dónde ibas a ser capaz de llegar, esta visión es incompatible con nuestra forma de entender los videojuegos.
No debería de ser tan difícil encontrar gente con la que jugar en según qué dificultades. No debería de ser tan difícil dar con un grupo de personas competentes. No debería de ser tan difícil. Pero lo es. Por ello, la comunidad de jugadores cada vez está más polarizada. El 'gatekeeping' se ha convertido en una realidad necesaria para disfrutar los videojuegos: porque a nadie le gusta perder. No quieres entrar en el Nightreign y perder una partida que sabes que podrías haber ganado porque tus compañeros restan en lugar de sumar. No quieres jugar al Phantasy Star Online en el evento de Navidad y que una misión de 22 minutos se convierta en una de 40 minutos porque tienes leechers en la partida. Sí, hablo por experiencia propia. Hoy, donde Internet está más masificado que nunca y todo el mundo que disfruta de esta afición tiene la oportunidad de jugar en línea, un jugador no debería de verse abocado a jugar solo porque sabe que jugársela al matchmaking con personas aleatorias es casi una sentencia de muerte.
El manco se ha convertido en un riesgo y en un impedimento para disfrutar de partidas decentes. Los jugadores, en cada vez más juegos, deben de buscar guilds, grupos cerrados y comunidades de perfiles algo más tryhard para ser capaces no ya de hacer gestas que pasarán a la historia, sino para simplemente disfrutar del contenido preocupándose más por enfrentar dicho contenido que por estar todo el rato reviviendo a inútiles incapaces de interactuar con el entorno más de 5 segundos antes de volver a besar el suelo.