María está a punto de atravesar a una de esas repugnantes criaturas, cuando el combate curiosamente se detiene.
No sólo eran seres incivilizados e incapaces de dialogar, es que encima adoraban a un tótem cutre. Que Ronan esté tan satisfecho la preocupa en cierta forma. Era demasiado bueno a veces.
"Qué feliz me hace ver que estén bien. Vámonos antes de que se lo piensen" contesta María, de forma seca y casi supurando ironía, indecisa aún entre si liberar a varios subhumanos de su herejía vale más la pena que el hecho de que Esclavo, King o Ronan se hagan más daño.