De este negocio sí que saqué provecho, sobre todo cuando debía haber solamente uno en toda la ciudad que se dedicara a ello. La verdad es que aquellos pokés estaban bastante bien.
De la proliferación de negocios de tartas de queso no voy a hablar, pero sí puedo hacerlo de esos centros de estética para manos y/o cejas/pestañas, etc. En mi barrio hay, en menos de 100 metros, tres seguidos en una misma acera.