Hano
El escriba sonríe, sin apartar del todo la mirada de su tablilla.
"Sin anticipos, compañero. No nos conocemos de nada. Por lo que sé, podríais acabar esta misma noche en Praka gastando ese dinero en vino malo y compañía peor."
Luego se encoge de hombros.
"El encargo es obtener información, sí. Ir, observar, averiguar qué está pasando y volver con algo útil. Pero no os confundáis: los enanos de la Colina Perdida no son una panda de viejos jugando a los dados. Si se sienten insultados, amenazados o simplemente de mal humor, pueden atacaros. O hacer algo bastante más desagradable."
Golpea suavemente la tablilla con la pluma.
"Y para cobrar no basta con “hemos ido y seguimos vivos”. Tenéis que traer información que sirva a los Gould."
Finalmente, el escriba hace un gesto con la mano, como quien aparta la conversación de la mesa junto con una miga de pan.
"Si os interesa el encargo, tomadlo. Si no, dejadlo pasar. Y si lo que queréis es trabajo seguro, hablad con el capataz: dos bronces la hora por mover cajas."
Vuelve a mojar la pluma en el tintero.
"Menos gloria, menos muerte. Cada oficio tiene sus ventajas."