Elian y Morvan
"No es una llave normal", murmura la chica, roja hasta las orejas.
Aprieta los papeles contra el pecho y señala, con mucha vergüenza, hacia una cornisa del edificio.
"Es… ese."
Sobre la piedra, un gato blanco y gris los mira con absoluta indiferencia. Lleva al cuello una pequeña placa de bronce con una runa grabada.
"Se llama Llave", dice ella, casi sin voz. "La runa del collar despierta la cerradura si él se frota contra la puerta. Es una medida antigua del Archivo. Muy segura, según el maestre."
El gato bosteza.
"El problema es que hoy no quiere bajar."
La chica mira a Morvan y Elian como si acabara de confesar un crimen.
"Y no puedo decirle al maestre que no he abierto porque la llave está en una cornisa pasando de mí."