Todos
La compañía avanza por los bajos fondos.
Manrique intenta fijarse en algo útil, pero son los mismos callejones del día anterior: de día parecen menos amenazantes, sí, pero no menos miserables. Paredes con manchas de humedad, puertas torcidas, miradas raras desde ventanas bajas y gente que observa desde las sombras
Un grupo tan grande y armado no pasa desapercibido.
Algunos se meten en casa al verlos venir. Otros se quedan mirando con interés, apoyados en portales o esquinas, midiendo su aspecto desde la distancia. Las conversaciones bajan un poco. Nadie les corta el paso, pero todos parecen tomar nota.
Finalmente, un chaval flaco sale de un portal, les echa un vistazo rápido y desaparece corriendo por un callejón.
Anya lo ve marchar.
"Ya está. Ahora alguien sabe que venimos."