El viejo les sirve tres jarras de cerveza por tres monedas de cobre.
Baratísimo, incluso para una taberna de mala muerte, pero así es la vida en los suburbios: todo cuesta poco porque casi nadie tiene nada.
La cerveza es espantosa. Amarga, aguada, con un regusto agrio que se queda pegado al fondo de la lengua. Aun así, a Manrique le arranca un recuerdo inesperado: guardias interminables en pueblos perdidos, cuando era joven, soldado raso, y cualquier cosa que viniera en una jarra ya contaba como consuelo.
El tabernero los observa mientras limpia una copa con un trapo que probablemente ensucia más de lo que limpia.
"¿Sebastián?", repite, al oír el nombre.
Mira hacia la puerta, luego hacia los dos parroquianos del fondo, como si midiera cuánto conviene decir en voz alta.
"Ese no es un cualquiera. Es hijo del que mandaba aquí antes de Barba Rala. Al padre le llamaban el Rey de las Tejas, porque tenía ojos en todos los tejados y ladrones en todas las ventanas."
Escupe a un lado, sin moverse demasiado.
"Barba Rala le quitó el sitio, claro. Estas cosas pasan. Pero al chico lo conservó. No por ternura, imagino. Sebastián es bueno en lo suyo."
El viejo baja un poco la voz.
"Hierbas, polvos, ungüentos, licores raros… esas mierdas. Dicen que sabe tratar la hierba de Secomber para que pegue más fuerte y dure más. Yo qué sé. Yo solo sirvo cerveza mala, no hago magia de botica."
Da otra pasada inútil a la copa.
"Eso sí: Sebastián es leal a Sebastián. Eso lo sabe todo el mundo. Por eso Barba Rala no le pide favores fuera del negocio. Mientras entren monedas, todos contentos."
Hace una pausa, y suelta una risilla sin dientes.
"Y monedas entran, vaya si entran. Hay quien dice que esa mercancía no la pagan solo cuatro desgraciados de la plaza. Que detrás hay un barón del sur, de Valls o por ahí, y una familia fina de Heliogábalo poniendo almacenes, permisos y caras bonitas."
Levanta una mano, como si se quitara responsabilidad de encima.
"Eso dicen. Rumores de taberna. Aquí la gente habla mucho cuando bebe y recuerda poco cuando llega la guardia."