Elian, Hano, Fenrir y Porunn
"¿Un encapuchado? No sabemos nada de eso. Nada, nada", dice Urko, agitando una mano con impaciencia.
Se rasca la barbilla y mira de reojo a Porunn.
"Lo que sí sabemos es lo que hizo el Gremio en Praka. Eso sí lo sabemos. Sí, sí..."
Se inclina sobre la mesa, bajando la voz aunque Sebastián y sus hombres ya se han marchado.
"Osric los contrató para envenenar a los Kharuun. Fue el payaso. Ese payaso, payaso de verdad, con pintura, cascabeles y todo."
Urko hace una mueca de desprecio.
"Osric quería tumulto dentro de la cárcel. Presos gritando, guardias corriendo, puertas abriéndose."
Pasea una uña por el mapa hasta encontrar Praka.
"Pero Porunn y Urko siempre pensamos mal. ¿Verdad, Porunn? Muy mal. Por eso seguimos vivos."
La tiefling asiente.
"Porque aquel era mal plan para matar a los Kharuun. Muy mal plan. Enfermedad lenta, demasiados testigos, fácil de curar por la medicina y la magia y demasiadas cosas que podían salir torcidas. Para matar, el Gremio sabe hacer cosas mejores. Mucho mejores."
Da unos golpecitos con la uña sobre la cárcel.
"Así que quizá matar a los Kharuun no era el verdadero trabajo. Quizá solo querían que pareciera el trabajo. Una excusa para que gente de fuera pudiera entrar. Para que rescataran a Anya. Para tener al grupo entero y junto antes de que tuvieran un ejército, ejército."
Urko levanta la mirada, con los ojos entrecerrados.
"La enfermedad provocó el tumulto. El tumulto abrió puertas. Y mientras todos miraban a los presos, pudisteis sacar a la bárbara."
Su sonrisa desaparece.
"Algo buscaba el barón en Praka. O alguien. Y seguro que era cosa mala."
Hace una pausa.
"Muy, muy mala."