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Grutko asiente a Elian.
"La misma. La asesina más peligrosa de Damara."
Anya le revuelve el pelo al muchacho con una mano brusca, casi cariñosa, y vuelve al asunto.
"Entramos como entra la gente de la estepa. Por la puerta."
Durante un segundo nadie sabe si habla en serio.
"No a las cámaras interiores, donde esconden joyas, reliquias y el oro de nobles y terratenientes. Hablo de las salas principales, donde la Cámara de Comercio guarda libros, cuentas y deudas. Al fin y al cabo, fueron ellos quienes robaron a los kharuun."
Grutko da un paso al frente, orgulloso de tener algo importante que decir.
"Pero al fondo solo se entra de una manera."
Anya lo mira y asiente despacio.
"Se habló de ello en el consejo hace tres inviernos. Provocar un caos en la ciudad: un falso ataque al Tesoro mientras un grupo pequeño entra por la parte trasera. Era arriesgado, y se descartó. Nuestra sangre no domina la magia como otros pueblos... y dentro seguramente haría falta."
El muchacho mira alrededor antes de bajar la voz.
"Fue cuando peor iba la guerra con Osric I, ¿no? Mi padre me lo contó."
Anya asiente.
"Es sabido que Osric paga a buena parte de sus soldados con el oro que guarda en Heliogábalo. Golpear la bolsa era golpear la espada."
Grutko suelta un silbido corto.
"Claro… era la única manera de plantarles cara de verdad cuando llegara la pelea final."