Los de Yelmo saben perfectamente que lo que hacen no es legal, pero prefieren ir pagando multas pequeñas aqui y allá, antes que permitir abiertamente que la gente entre su comida / bebida.
Como ya han dicho antes, el vender snacks y bebidas a precios desorbitados es su primera fuente de ingresos. Sin eso, posiblemente se irian a la ruina. La culpa en realidad no es de los cines, si no de las distribuidoras, que son unas auténticas mafias.