Me gusta poder dormir con mi pareja cuando se presenta la ocasión, pero también me plantea algunos retos porque me muevo muchísimo en la cama y me preocupa que sea molesto y reste su calidad de sueño (que tiende a ser escasa). Creo que la idea de tener dos camas juntas es una muy buena solución alternativa a una cama enorme. Principalmente porque cada uno podría tener su tipo de colchón, sábanas y número de mantas preferidas.