El matiz es que yo no tengo por qué creerme ninguna declaración, lo único que me tengo que creer son las pruebas que demuestran que ha habido un delito. Porque son las pruebas, o mejor dicho eran, lo que sirve para meter a un tío en la cárcel. Y esta mujer, por mucho que a muchos (demasiados) les joda admitirlo, ha ofrecido un relato lleno de detalles chirriantes y algunos especialmente bochornosos que ponen en duda que haya habido ninguna violación tal como ella la cuenta. Y ante la duda razonable, absolución. Siempre, sin importar el tipo de delito, la raza, el sexo o la religión de quien está acusado. SIEM-PRE. Y esto obviamente no significa que Dani Alves inocente, puede que no lo sea.
Lo que me parece un descojone supremo es que se vayan haciendo coñitas porque yo necesito pruebas contundentes cuando eso precisamente es lo que todo cristo debería exigir. Roza la indecencia. Pero bueno, es la sociedad de mierda que entre todos estamos creando y es lo que hay. Por eso no me sorprende despertarme por la mañana leyendo titulares y artículos de opinión donde hablan de paso adelante y de avance social, cuando esto a todas luces es una lacra y un retroceso en los derechos más elementales del ciudadano.