Como con todo no hay que ser talibanes de la comida, y entender que no es lo mismo que el niño esté sustituyendo el agua por zumo, a que por las mañanas en el desayuno se tome un zumo con una tostada con aceite. En cualquier caso, estoy de acuerdo en que bebiendo la mayoría de zumos ( hay excepciones como el tomate, que tienen menos azúcar), se elimina todo lo bueno de la fruta y queda el azúcar y pocas vitaminas ( muchas están en la piel y en la fibra). La prueba es que si comes de postre una naranja te basta con comer una pieza, mientras que si quieres un vaso de zumo tienes que exprimir 3 naranjas. Pero insisto, no hay que demonizar a ningún alimento, simplemente saber lo que implican, pensar que no son alimentos tan sanos como aparentan, y consumirlos en la justa medida. Que ni tomarte dos cervezas un sábado con los amigos es malo ni comer una ensalada los lunes por la noche para compensar los excesos del fin de semana te va a hacer nada tampoco.