"Digamos que Calendor quería que le comiera su salchicha, me dijo que tragara, y ahora ya no tiene a su mini-yo."
La amazona se queda mirando a Milly mientras intenta procesar lo que la joven aspirante a periodista, luego escort no-muerta, y ahora aparentemente charcutera erótico-festiva les acaba de decir. Sus ojos van hacia el gesto que hace con el puño cerrado y el meñique, y vuelve a repasar sus palabras. Entonces, Bailey cierra los ojos, los vuelve a abrir, y da una pequeña sacudida de cabeza como de incomprensión.
Abre la boca para preguntar... y se detiene. Y la vuelve a cerrar. Porque le viene a la mente una idea francamente horrorosa que le cuesta un poco apartar totalmente y guardar en la Cajita de los Horrores, como acaba de bautizarla y donde empieza a meter otros recuerdos espantosos.
Unos segundos después, habla. "¿Sabes qué? Creo que nos has dado los detalles exactos, y que no necesito más explicaciones. Voy a ir a preguntarle al capitán si tiene algunas ratas a bordo para King, y te paso un par."
Dicho eso, se pone en pie y sale del camarote, acallando con firmeza los temblequeos de su estómago.