Otro limo se hincha y escupe.
Tirada: 2, 1. Gasto de Fortuna. Tirada: 2, 2. Tirada de daño: 3, 1, 5, 2. Una herida.
El chorro de ácido vuela con precisión letal y Milly no logra apartarse a tiempo.
Impacta en su hombro.
Un dolor ardiente, un siseo. La tela se deshace en un susurro, el ácido devorando la fina barrera de su vestido como si fuera nada. El otro tirante se rompe.
El vestido se desliza.
Desnudez.
El ácido quema.
Milly aprieta los dientes, su expresión es puro hielo. El dolor es punzante, un ardor corrosivo que amenaza con abrirle la carne, pero no hay tiempo para lamentaciones.
Con una mano temblorosa pero firme, agarra su bastón, lo hunde en el agua oscura y empieza a remar.
Cada brazada es rabia, cada empuje es un desafío.
Drek alza una ceja, Pizz parpadea incrédulo, pero ninguno dice nada.
Otro limo se hincha y escupe.
El chorro de ácido silba en el aire y Drek no lo ve venir.
Impacta en su oreja izquierda.
Tirada de daño: 5, 5, 2, 2. Dos heridas.
Un siseo infernal. Un olor acre a carne chamuscada. La piel chisporrotea, los cartílagos se disuelven, y la oreja se desprende como una tostada olvidada en el fuego.
Drek lanza un alarido, mezcla de furia y dolor.
"¡HSSS! ¡¿NO OS BASTÓ CON QUEDAROS MI VISTA, MALDITOS COÁGULOS DE PUS?! ¡¿QUERÉIS MI CARNE, MI PIEL, MIS HUESOS?!"
Intenta remar con furia, pero el dolor le nubla el juicio.
Su bastón resbala.
Golpea el agua en el ángulo equivocado.
La balsa se tambalea peligrosamente.
Pizz se agarra con fuerza, Milly sisea frustrada.
La salida está más cerca, pero no todavía.
Un limo pegado al techo tiembla, se hincha… y dispara.
Pizz lo ve de reojo.
Sus ojos se agrandan como platos.
¡Viene directo a su cara!
No tiene tiempo para pensar. Solo actúa.
Con un grito ahogado, se deja caer de espaldas con los brazos en cruz, quedando estirado sobre la balsa como un ahorcado en el cadalso.
Otro limo tiembla, se hincha… y escupe.
Drek olfatea el peligro y se deja caer de lado.
El ácido silba, rozando su cabeza, y cae directo sobre su bastón.
El hombre-rata se congela. Mira su bastón. Mira a los limos.
"Hsss… volved a tocar mi bastón y os frotaré contra el suelo hasta que sirváis de cera para los pasillos del infierno."
Los limos burbujean.
La luz está cada vez más cerca.
El agua burbujea violentamente, y algo enorme y viscoso emerge de las profundidades.
Un limo descomunal, más grande que los demás, con una masa gelatinosa que se retuerce y moldea hasta formar un rostro grotesco, como si intentara imitar la forma humana… y fracasara miserablemente.
Sus ojos son dos pozos oscuros sin alma, su boca una mueca temblorosa y líquida.
Una mano pringosa y resbaladiza se alza, alargándose directo hacia Milly.
Pero Milly reacciona en el último segundo.
Se inclina hacia atrás con agilidad felina, la pegajosa extremidad pasa de largo, dejando un rastro húmedo en el aire antes de recogerse con un sonido viscoso.
El limo burbujea, como si estuviera frustrado.
La balsa tiembla.
La luz de la salida está a un solo empujón.
Milly clava su bastón en el agua y rema con todas sus fuerzas.
Un último esfuerzo.
El limo gigante se retuerce y burbujea, pero algo cambia. Los demás limos empiezan a retirarse, hundiéndose lentamente en el agua oscura.
Sus formas gelatinosas flotan en la superficie, sus rostros mal definidos los observan en silencio, como depredadores que han decidido dejar escapar a su presa… esta vez.
Y entonces, la luz de la luna los baña.
La caverna se abre a un cielo nocturno estrellado, y el pequeño afluente subterráneo se funde con uno de los brazos del Delimbiyr.
El río es ancho, poderoso, con una corriente fuerte pero manejable.
Drek toma su bastón con firmeza.
"Hsss… dejadme esto a mí."
Con su pericia de barquero, guía la balsa hacia la ribera, alejándolos de la amenaza gelatinosa y devolviéndolos a tierra firme.