En las Sitcoms, la gente habla siempre respetando el turno de palabra y nunca se solapan en la conversación. Es más, cada vez que alguien habla, el otro espera un par de segundos antes de dar la réplica, para que dé tiempo a oír las risas enlatadas.
Es totalmente antinatural y una vez que te das cuenta, no puedes dejar de verlo y da mucha rabia.