Todos
Bori saca su caja de galletas con una sonrisa franca y se la tiende a Elijah. Después rebusca de nuevo en su equipo y extrae su dossier de mapas, gastado y lleno de anotaciones, y se lo entrega a Milly.
"No sé si estaréis demasiado cansada para esto ahora, señorita", dice, al notar su mala cara, medio oculta ya bajo la capucha—. "Pero si os apetece, podéis echarle un vistazo."
Milly, exhausta y con la cabeza embotada, lo mira un instante y, sin saber muy bien por qué, se sorprende imaginando a Bori como un cerdito rollizo asado, con una manzana roja en la boca. Sacude el pensamiento como quien espanta un insecto molesto.
El gnomo, ajeno a todo ello, ya está calentando un pequeño cazo de agua.
"Nada como un buen café gnómico para espantar el frío… y casi cualquier otra cosa", añade, satisfecho, mientras la brasa empieza a avivar el hervor.