Isolee
Tras observar un rato la estatuilla, Milly empieza a hablar.
--No detecto magia en ella --empezó, con cierta decepción--. Los rasgos de la figura son tribales, como si alguna tribu primitiva la hubiera tallado en honor a su dios local. No es decorativa, sino que parece haber sido creada para algún tipo de ritual, o como símbolo de poder, jerarquía o autoridad. O podría ser cultural, para recordar alguna lección o historia --pasó el pulgar por la base de la misma--. No está plana y hay zonas como con astillas, como si estuviera fracturada y solo fuera parte de una figura más grande. ¿Arrancada de golpe? Tal vez la robaron para el barón. Es solo mi opinión, pero puede que sea de algún poblado... ¿goblin? Puede que consigamos poner a quienes se la robaron de nuestra parte si la devolvemos --se encogió de hombros, dubitativa--, o que nos acusen a nosotros de haberla robado y nos ataquen.
Después, tras repasar la cabaña, vio indicios de que no estaba deshabitada. No parecía que vivieran aquí a diario --o sí pero eran demasiado guarros para lavar--, pero era evidente que alguien hacía uso de ella. Había una toalla empapada sobre la que no caía gotera alguna que ella viera, y carne cocinada hacía poco tiempo.
--Alguien pasa a menudo por esta cabaña, y dado el tiempo que hace ahí fuera, los restos de comida y la toalla mojada, no anda muy lejos. Y no creo que quiera pasar la noche a la intemperie con la que está cayendo.
Después se acercó a las marcas de cuchillo. La forma y los patrones parecían contar una historia sobre quien las había dibujado, y a Milly le parecía perturbador.
--Quien pase por aquí puede que esté algo esquizofrénico u obsesionado con algo que dibuja sin parar con el cuchillo. Sí que vamos a tener que hacer guardias...