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King avanza un paso, decidido a rematar al lobo que dejó a Esclavo al borde de la muerte, cumpliendo la orden de Bailey con ferocidad.
Ataque: 3, 5. Éxito.
Daño: 5, 5, 5, 1, 6 → 4 puntos de daño. Muerto.
Bori, todavía avergonzado por su disparo fallido anterior y decidido a redimirse, aprieta los dientes, apunta con más cuidado su extraña pistola gnómica y hace fuego contra el lobo más cercano a Ronan.
Puntería: 6, 5. Éxito.
Daño: 2, 2, 4, 2 → 1 punto de daño.
El proyectil chisporrotea contra el lomo del animal, no tan devastador como esperaba, pero suficiente para que el lobo grite con un aullido crispado.
Bailey escucha a sus compañeros, siente su aliento acelerarse, y lanza una estocada contra el lobo alfa, intentando acabar con la amenaza de un solo golpe.
Está demasiado cerca; la lanza se atasca en un giro incómodo, y la punta describe un arco inútil sin llegar a rozar al monstruo.
Thorian hace avanzar a Hollín lo justo para poder descabalgar a su lado. El caballo tiembla, pero aguanta. El escaldo cae al barro con un movimiento fluido, recupera la postura y se planta a un paso de Bailey, protegiéndola. Levanta la mirada hacia el alfa. La rabia contenida en sus ojos no necesita palabras.
