Todos
El hombre del cuerno mantiene la mirada fija en María un instante más. Luego, gira la cabeza hacia Elijah. Alza la mano y hace un gesto breve, seco.
Uno de los otros guerreros desciende del risco y se acerca. Camina con paso seguro, se detiene a unos metros y hace una reverencia ruda, más inclinación de torso que saludo. Bajo la máscara se intuye una sonrisa amplia.
Habla. Su voz es áspera, trabajada por el viento y la altura. Las palabras salen rotas.
"Yo… Kairu. Hijo de piedra", se golpea el pecho con el puño. "Pueblo de Kash-Moru, gente del risco y del frío."
Señala con el mentón al hombre del cuerno.
"Ainu mira. Ainu pesa. Ainu decide". Asiente. "Dice tú, hombre de piel como la noche sin luna", señala a Elijah "fuerte. Más fuerte de tu gente. Brazo que levanta, cabeza que manda. Boca que habla."
Hace una pausa, como buscando las palabras correctas, y luego señala a María… y a Zopilote.
"Queremos comerciar." abre las manos. "Por hembra de la cabra oscura. La de pelo negro como noche y ojos que ven más allá de este mundo."
No hay burla en el tono. Es una constatación.
"Damos tres cabras de risco. Buenas. Fuertes," alza tres dedos. "Damos techo. Fuego. Comida", golpea el suelo. "Damos paso seguro hasta orilla del gran río. Donde piedra se acaba y agua manda."
Saca entonces una pequeña bolsa y la sacude. Dentro suena un tintinear seco.
"Y piedra pikapika. Brilla. Buena para cortar. Buena para trocar."
Inclina la cabeza otra vez, más despacio.
"Eso decimos. Ahora… tú dices, hombre de piel como la noche sin luna."