María estaba agotada, física y mentalmente. Notaba como sus músculos le ardían y la cabeza también. No estaba en sus mejores condiciones, como si estuviera todo su cuerpo de vacaciones, ausente.
Al escuchar a los hombres de piedra hablar, piensa que sería muy fácil.
Acepta la boda, idiota. Es todo motivación, músculos e impetú. Morirá con un combate la mitad de duro que contra el Liche. Entonces estará libre, y María sólo tendría que fingir lo triste que está. O, simplemente, en el caso lejano que viva, hacerse los locos cuando se fuera a Innsport.
Ni de coña iba a quedarse. Comandaría decenas de personas, sería madre de muchos hijos y tendría un esposo con el que muchas soñarían. Nada de eso llenaba el corazón de la seguidora de Vecna: las montañas eran una cárcel gigante para ella, un lugar sin libros en los que estudiar magia.
Entonces, ¿porqué no quiere? ¿Porqué no les engaña y ya?
Isolee Lucha a muerte contra Aska. El ganador obtiene todo."
Señala al joven que da un paso al frente: erguido, sereno, sin sonrisa.
Menuda idiotez morir así, piensa María. Tenía que parar a Ronan antes que aceptara...
...Oh. Claro. Era eso.
Eran igual de idiotas que Ronan. Aska moriría por ella, sin saber que es exactamente lo que quería. Si los acompañaban, Aska no sería su marido de verdad, pero sí su amigo.
Y entonces no habría vuelta atrás. No quería decepcionar a sus amigos, y eso incluía a Ronan, Bailey y al futuro Aska.
Tan simple como eso.
Melon —Haz lo que veas, María —
La niña ciega asiente.
"Me toca a mí ser egoísta, líder. Lo siento." María fulmina a Ronan con la mirada "ni se te ocurra aceptar."
Da unos pasos hacia adelante. Poniéndose delante de los hombres de la montaña. Inclina su torso ligeramente. No tanto como cuando se disculpó con Varl, pero más que con cualquier otra persona.
"No puedo aceptar. Siento que no traeré tanta honra a su tribu como desean. Aunque no nos conozcamos, Aska es un gran partido, y su futura mujer será muy feliz. Espero que no se ofendan por ello. Tenemos objetos que quizá les interesan, y estamos dispuestos a comerciar entre iguales si así lo desean."
Nada más, ni nada menos. Una respuesta clara y sólida para hombres claros y sólidos.
María sigue con el cuerpo inclinado. Esclavo mira todo el espectáculo, divertido.