TechNoir Pero esos al menos son más bonitos. Yo he comido toda mi vida esto:

También es dulce, pero la masa es seca como la tierra donde se hace y, para mayor condena, termina en un puto huevo cocido. Definitivamente, el que lo inventó pretendía matar a todos los habitantes del pueblo.
Para mí, la cumbre de la repostería en mi pueblo se alcanzó con las empanadas de calabaza:

Nunca nadie llegará a igualar las que hacía mi abuela, que en paz descanse, pero si alguna vez pasáis por Don Benito, tenéis que pasar por la tahona Gallardo a comprar una docena de ellas. Manjar de dioses.