Hedamu Aquí tengo dudas, quiero decir. Está claro que decir New York hablando en castellano queda horrible. Ahora, yo que sé, ¿Springfield? ¿Nakayama? Yo eso no lo traduciría nunca. ¿Cuál sería la norma de cuándo se traduce y cuándo no? Todo esto por curiosidad.
Edito porque veo que ya respondiste, que no se me cargaron todos los mensajes.
No hay ninguna norma.
El lenguaje es una herramienta y actúa por convención social. Una convención implícita y tácita que se da entre un conjunto de hablantes. Esta gente, como Yurx, está entendiendo cómo funciona la lengua al revés. Cree que el hablante "lee algo", y actúa en consecuencia tomando una decisión deliberada. Error.
¿Qué se traduce y qué no? ¿Qué impera, la pronunciación fiel a la original o la castellanización? Nadie puede saberlo. Depende de los hablantes, de qué encuentren más cómodo, de qué les suene bien al oído y, por sobre todo, de qué sea más fácil de pronunciar.
Generalmente, cuando palabras extranjeras cuentan con fonemas inexistentes en nuestra lengua -como es el caso de Hyrule-, el hablante tiene dos opciones: castellanizarlo, pues Irule suena bien y es fácil de pronunciar (¿por qué? Eso es un tema más complejo todavía, pero es así) o forzarse a pronunciarlo con realizaciones alófonas inexistentes en español. También está la tercera opción, que es la pronunciación en inglés castellanizada, que es lo que todo el mundo hace. Por ejemplo, PlayStation, nadie lo pronuncia como se haría en inglés de verdad, sino que la realización está mucho más castellanizada. ¿Por qué no Play Estation? Porque suena mal, y me atrevería a decir que porque hasta requiere de más energía.
¿Por qué hay cosas que suenan bien y cosas que suenan mal? Esto ya son cuestiones cerebrales, pero por eso muchísimos cuentos riman, por eso muchas canciones suelen rimar, por eso existe la poesía y, por eso, cualquier persona del mundo, por el mero hecho de ser persona, da igual su formación, da igual sus gustos, da igual todo sobre esa persona, cualquier ser humano por el mero hecho de ser un ser humano, encuentra agradable al oído la rima. Esto, en sí mismo, prueba que existe una disposición generalizada del oyente a encontrar determinados sonidos más agradables y otros menos.