geluch0 Estoy de acuerdo, pero la madre del cordero es decidir quién define esas obligaciones; una vez definidas, acotar hasta dónde puede el grupo imponer al individuo y, sobre todo, cómo hacerlo para que sea un proceso educado y transparente donde el ciudadano no tenga la sensación de ir a golpe de pito del interés espurio de turno.
Antes he citado a la UE, pero a mí la OMS, por citar otro organismo supranacional de calado, no me parece lo suficientemente transparente y sí exageradamente politizada.
Y, al final, esa falta de transparencia propicia el crecimiento de los grupos magufos, al haber generado una situación en la que miles de personas que nunca habían tenido dudas sobre la vacunación como concepto y que ahora las tienen debido a la confusión generada por la comunicación deficiente en relación a la vacuna contra el COVID.
Lo peor que puede hacerse cuando quieres combatir una idea que crees errónea es generar identidades políticas que no existían. Han conseguido que ser antivacunas sea parte de la identidad libertaria en muchos casos. Y eso es mucho más difícil de erradicar porque se superpone a otras ideas mucho más arraigadas como la libertad, etcétera.
Resumiendo el minitocho: que nos informen mejor, sean más democráticos y consideren la opinión del ciudadano.