Los nobles del sur de la península fueron los que invitaron a los moros a entrar, para ayudarles con sus peleítas con otros nobles. Al final los moros vieron que era una estupidez lo que estaban haciendo, y se los cargaron a todos. Y el resto de la población de la península estaba tan hasta los huevos de guerras civiles, que se alegraron de la invasión
El meteorito pa cuándo, edición siglo VIII