Fragmentum de Custodia Arcanorum et Sanguine Pacis
Códice en pergamino, copiado del original depositado en la cripta de la Capilla de las Mil Voces.
Se diz que cada Vigilante lo continuó con su puño e letra.
“Aquí se faze memoria del primer Sello, alçado non con hierro, mas con sangre voluntaria e sin pecado, en noche de eclipse e silencio.
Aquel que sangró non murió, mas fue consagrado al Círculo, e juró velar onde los otros no osan morar.
Aquel fue el primer Vigilante.
E después d’él, cada uno de los que tomaron su lugar escribió su nombre, para que la cadena non se pierda.”
Nombre de los que velaron la Puerta
Escrito por sus propias manos, según la tradición de los fieles del Silencio.
Yo, Alrian Caelion, hijo de Cael Devran antes de su caída, doy mi sangre al Círculo y tomo la primera vigilia.
Melluin, llamado de las Nubes Grises, discípulo de Alrian, asumo la custodia al caer su cuerpo en sueño eterno.
Tauriel, la del Cirio Silente, velé en los años de peste y conjuro.
Ser Roderic de Ilmathor, mantuve el sello cerrado aun quando el templo ardía.
Ilmae, que no habló nunca, salvo para nombrar a su sucesor.
Beltran de Sirdar, hijo de viuda, escribo mi nombre en noche sin luna.
Nemaia, que oyó la voz en el pozo y no se apartó.
Osren, al qual faltaba la diestra, pero non la voluntad.
Yllareth, de ojos velados e mente clara.
Fayen, que templó el sello con canto e oración.
Thorell, de la Bruma Vieja, tomó discípulo e murió en paz.
Calwyn, el que no temió a los susurros.
Aedelmar, escribo esto con la sangre de mi dedo índice.
Thessalia, nacida en el equinoccio.
Maeron, al que los lobos no mordían.
Vysra, de los valles marchitos.
Harkell, cuyo pie cruzó la linde, mas volvió.
Liria, del pergamino deshecho.
Vareth, escribo a la sombra del círculo.
Amnaes, guardé el sello en tiempos de herejía.
Dryann, despertada por sueño y no por voz.
Kolthas, sin sepultura.
Serynna, que recogió cenizas e las selló.
Ganelon, vi la grieta y la cerré.
Ysellar, la del invierno sin fin.
Thaim, de pluma firme y palabra escasa.
Ellamar, sin legado salvo su nombre.
Norrek, al que los muertos obedecían.
Lysae, de la Piedra Hueca.
Velder, nunca bebió, nunca durmió.
Narella, que dejó ofrendas a los que no volvían.
Kareth, voz torcida, paso firme.
Israen, que tomó el juramento en lengua ya olvidada.
Vaelra, la que no tuvo discípulo.
Rynne Arvell, que escribe esto sabiendo que su nombre puede ser el postrero. Si otro viene tras de mí, que añada su nombre con tinta, o con sangre, mas nunca con mentira.
"Mas si cesare’l nombre,
e non hubiere testigo ni aprendiz,
el Sello se aflojará,
e la Sombra despertará,
e la Sangre, al fin, pedirá cuentas.”
(aquí termina el texto sacro)
Nota marginal hallada en copia posterior, sin rúbrica ni fecha clara:
"Dizen algunos que el Sello podría quebrarse non solo por olvido o silencio,
mas si tres cosas profanas se alzaren en igual tiempo:
El Despertar del Discípulo Maldito,
llamado Velthan, al que se reconoce por la Sonrisa que non muere.
La Muerte consagrada del Guardián sellado,
ofrecida en rito y non por edad ni acero enemigo.
La Ruptura de la Cripta de Fray Ehtrem,
Prior primero e errante,
cuyo espíritu, según cuentan, fue torcido por la voz antigua.
Si ello fuere verdad, que sólo los sabios digan.
Mas si es mentira…
por qué razón ha sido copiada en tantos muros secretos.”