Todos
Bailey observa el mapa en silencio, siguiendo con el dedo algunas líneas casi borradas. King regresa a su lado y ambos se miran un largo segundo, como si compartieran una decisión sin palabras. Finalmente, ella alza la vista.
"Creo que es mejor que me quede fuera, escondida con King, y ataquemos su retaguardia", dice con calma. "Dudo que el mago esté solo en la misma."
Mira entonces a Morvan, buscando confirmación.
El hombre asiente sin sorpresa.
"No lo estará", responde. "El mago irá en retaguardia, sí, pero con escolta. Ningún estratega serio deja a un lanzador de conjuros desguarnecido si dispone de hombres para protegerlo."
"¿Y el sacerdote de guerra?", pregunta la amazona.
Morvan ladea la cabeza.
"Comandará a las tropas. Y se expondrá cuando sea necesario. Para alguien como él, sus hombres no son aliados… son piezas que se lanzan contra los enemigos de su dios."
Entonces su mirada se posa en Elijah.
"Dicho esto, tendréis que extremar la precaución en el cuerpo a cuerpo", le advierte. "Su marca te convierte en su presa. Y eso concede ventajas a su cazador."
Desliza los ojos hacia Milly.
"Lo mismo vale para ti. Tus particularidades… le son especialmente propicias."
Por último, observa a Rachel con atención.
"Tú, en cambio, pareces la más adecuada para resistir su magia. Quizá no durante mucho tiempo… pero en una batalla como esta, incluso unos pocos segundos pueden decidirlo todo."
Guarda silencio un instante, dejando que cada uno asimile su lugar en el combate que se avecina.