Todos
Thorian se adelanta unos pasos, limpiándose la sangre del filo con un gesto automático. Ha escuchado en silencio, pero ahora asiente despacio, como quien encaja piezas de un puzzle viejo.
"Creo que sé a qué camino se refieren", dice, señalando hacia el noreste. "El Desfiladero de Rask-Tel, lo llaman algunos. Otros lo conocen como la Garganta de las Cabras Altas. No sale en los mapas comunes, y cuando sale… estos suelen mentir."
Se gira un poco hacia Rachel mientras continúa.
"Nunca he pasado por allí, pero en Cuna de Luz sí he tratado con gente que viene de ese paso. Una tribu nómada, pacífica si se respetan sus usos. Comercian de vez en cuando: sal de roca, quesos duros que duran meses, pieles curtidas en altura… y unas cuerdas trenzadas como no he visto otras. Montan cabras montesas enormes, auténticas bestias de roca. Las usan como nosotros usaríamos los caballos."
Hace una mueca.
"Dicen que los caballos pueden cruzar el desfiladero, pero sólo si se va con cuidado. Hay desprendimientos, tramos estrechos, pasos donde el suelo parece firme hasta que deja de serlo. No es lugar para prisas."
Alza la vista hacia las crestas invisibles tras los árboles.
"No suelen tener depredadores grandes allí arriba. Algún gato montés de colmillos largos, quizá un acechador de riscos, pero nada que se acerque a una manada de lobos… ni a un regimiento con armaduras de hierro."
Hace una pausa, pensativo.
"Si damos con la tribu, quizá podamos pedir cobijo una noche. No regalan nada, pero aceptan trueques justos. Y si nos dejan pasar, el desfiladero baja de nuevo hacia el llano… cerca del Vado de Cárpatos al que ya íbamos."
Mira al grupo, uno por uno.
"No es un atajo. Es un rodeo peligroso. Pero puede sacarnos del alcance de los hombres del barón… y de cosas peores. Decidid, pero decidid pronto." De fondo casi parece escucharse el ruido de cascos.