Voy a decir algo que va a resultar loco y quizás desagradable para unos cuantos:
Ser padre está bien.
Respiren, guarden los cuchillos, contengan la alopecia un segundo. Ser padre es algo que tendrá un montón de inconvenientes y trabas, pero es algo lindo. Muchos hombres no pueden, por muchas razones, vivir esa experiencia. Falta de parejas, falta de parejas que quieren ser madres, dinero, etc. Y algunos juegos en los últimos 15 años empezaron a traer, de forma más o menos evidente, el ser simulador de padre. Kratos en God of War, Joel en The Last of Us, Booker en Bioshock Infinite.
Este juego para mà no trata de hacer otra cosa que sumarse al estilo de relación parental a través de lo jugable que han hecho otros juegos antes. Y como es Japón, las niñas son "Kawaii" porque es su cultura. Y no tiene nada de sexual, salvo que alguno vea SpyxFamily y crea que Anya fue creada para satisfacer a algún enfermo mental.